sábado, 13 de noviembre de 2010

Como decíamos ayer.. que decía Fray Luís de León.



Si ustedes van por la calle tranquilamente y ven circular un taxi con una pizza sobresaliendo por la ventanilla del acompañante. ¿Qué pensarían?

(Que es mi taxi, seguro. Porque determinadas cosas solo me ocurren a mí).

¿Que circulo de urgencia y no tenía a la mano un pañuelo blanco? Nooo

¿Que el cliente trata de que se le enfríe la pizza mientras le llevo a casa? Nooo

Lo cierto es que por circunstancias, a veces todos hemos tenido que entrar a comprar algo de comer a lugares que no frecuentamos. Pues bien, a mi cliente, al que saludo desde aquí y le doy las gracias por lo que nos reímos, no se le ocurrió otra cosa que comprar una pizza en un lugar de comida árabe. Ya pueden hacerse una idea del aroma que “aquello” desprendía. Y como “a grandes males, grandes remedios”, pues ¡hala!, pizza fuera del coche, por mas que le insistí no hubo manera de que la metiera dentro.

Esta anécdota creía yo que era de lo mas rarico que me había ocurrido últimamente, pero estaba equivocada.




Ayer me encontré con dos abuelos que estaban más perdidos que yo, (y mira que eso es difícil). Yo ya sabía que la cosa no iba a ir bien, pero fue peor. Les llevo a casa y me dice el abuelo que tiene que subir y bajar dinero para abonarme el trayecto, le digo que no se preocupe, la abuela decide quedarse conmigo en el coche, a la media hora mas o menos ya las dos estábamos nerviosas y veo al abuelo por el retrovisor, (respiro aliviada), por fin.

Pero no era el fin, solo era el comienzo.

-Perdone señorita, que no puedo abrir la puerta de casa

-No se preocupe ya me pagará otro día

-Ya, pero es que no puede dejarnos aquí, se lo pido por favor, suba e inténtelo

-Aparco el coche, subo con ellos, llegamos a la segunda planta y pregunto

-¿la puerta A o la B?

- La abuela, la B, el abuelo, la A, se miran

-El abuelo, la B, la abuela, la A

- Yo,(Dios mío, ayúdame)

Intento abrir con la llave que me da, ni de broma,

¿pero como no va a poder abrir usted?

(Respiro hondo), vamos a ver , ¿están seguros de que viven aquí?

¡Claro! (indignados)

Bueno, mire usted a ver si lleva otro llavero.

No, es este.

La abuela angustiada ¿y ahora que hacemos? ¿Cómo nos vamos a quedar aquí solos?

Yo, mas angustiada que la abuela. ¿Tienen el número de tl de algún hijo y les llamo?

No

¿La dirección y les llevo?

No, llámenos a un cerrajero.

Madremia, (vuelvo a respirar), no se pongan nerviosos, mire en el bolso que seguro que lleva el número de tl de algún familiar. El abuelo saca una pequeña agenda, pasa hojas y pasa hojas, le pido permiso, déjeme yo lo busco. Lo miro (grito de desesperación en mi interior), (no puede estar pasando) esto es la medicación.

Se abre el ascensor y se hace la luz,

-Perdone, ¿conoce usted a estos señores?

-Si, son mis vecinos.

-Es que no pueden entrar en casa

-Claro que no, es que es la mía

A todo esto los abuelos me miran ¿lo ves? Si te hemos dicho que era la A.

Estoy a punto de llorar, la vecina me mira, yo la miro, me pregunta ¿y tu quien eres?, yo la taxista. Jaja.

Los abuelos; muchas gracias has sido muy amable y paciente. Entran en casa a coger dinero y miro a la vecina que intenta tranquilizarme; ya ha pasado todo.

Si, pero si tardas en venir te desmontamos la cerradura,jaja.

El abuelo sale con un billete de cincuenta euros, le digo que tengo el cambio en el coche que tengo que bajar,

-nosotros también bajamos

-de acuerdo, pero coja las llaves por lo que mas quiera.

Bajo rápida, cojo mi cambio de billetes y el abuelo me mira y me tiende la mano,

Yo le miro, (casi suplicante y con voz de “ya no puedo mas”, con esa calma que precede a la tormenta), este es mi cambio (tipo ET "mi teléfono")

El abuelo con cara amenazante; ya, devuélvame

Yo con cara de no puede ser verdad; pero es que es mi dinero

Lo sé, estoy esperando que me lo de

Pero si no me ha pagado, mírese en el bolsillo..

Una sonrisa de oreja a oreja, ¡anda! Si es verdad

Socorroooooooo

Aunque le he dado un toque de humor, lo cierto es que lo pasé fatal, me produjo mucha lástima la situación en la que se encontraban los dos y al mismo tiempo mucha ternura que no se soltaran de la mano. A ellos les dedico este tema de la película basada en el último libro que he leído de García Márquez



miércoles, 8 de septiembre de 2010

LA ANÉCDOTA DEL DÍA

Estamos en feria, y precisamente hoy, era el día del niño. Las atracciones bajan de precio para ellos. Así que en vista del poco trabajo que hay, he pensado; me voy a la feria.

Es que no sé por donde empezar, a ver si consigo explicarme. Mi taxi lleva una tele en el retrovisor, otra en el techo en la mitad del coche, que es tele y dvd para los clientes. Y otra pantalla en la parte posterior del cabezal del acompañante que es para publicidad. ¿Hasta ahí bien, no?

Resulta que mi jefe me explico el funcionamiento de las teles, se supone que la del retrovisor es para cuando uno está aburrido en las paradas, (porque circulando tiene multa), y la del techo, (con dvd) para los clientes. Llevo documentales de Nacional Greografhip y al archi conocido Bob Esponja.

Pero da la casualidad de que si algo no me gusta en esta vida, es la tele. Y claro, le presté la atención que le presté cuando me explicó el funcionamiento. Bueno, pues nos vamos para la feria.

Primera carrera. Una madre con un niño, le pongo el alzador, que el mercedes lo lleva incorporado, y Bob Esponja, pero claro el sonido me salía el de las noticias. Yo lo intentaba, sujetaba el volante y los dos mandos pero no me acordaba que mando era el de cada tele y mucho menos donde tenía que darle para escuchar el sonido de la peli. Y el niño:

quiero la vooo, quiero la voooo, quiero la voooo

Porque hay que decir que pa los murcianos la ultima letra, como que está de mas.

La madre ha terminado haciendo la voz, supongo que por no oirlo, jaja.

La segunda carrera,ya había llamado a mi jefe y me había explicado lo de la voz, pero entonces va y no me sale la imagen, me cachis...

Toda mosqueada vuelvo a la feria y consigo poner la el audio y la imagen, digo ya no lo quito, total solo voy a llevar críos, y acto seguido pienso " A que ahora me vienen adultos". Ni dos palabras mas, cuatro turistas italianos. Me he tenido que reír, porque ya es difícil ser tan gafe, pero que encima todas las carreras hayan sido a la misma dirección....

Si es que luego lo cuento y no se lo creen..