sábado, 27 de marzo de 2010

Una ventana a la vida


Está amaneciendo, da comienzo el sonido inconfundible que me ha acompañado durante años. Un cántico de pájaros urbanos que anidan en las ramas de los árboles que casi atraviesan mi ventana. Los árboles, los pájaros, su canto.. Siempre han estado ahí, pero me pasaban desapercibidos. Las prisas y las obligaciones nos roban la calma suficiente y necesaria para contemplar la belleza y deleitarnos con los pequeños detalles que nos rodean.

Ahora, cuando les oigo, levanto la persiana y me vuelvo a meter en la cama. Paso un rato observando ese mundo tan cercano como distante. Intento descifrar el espectáculo que se muestra ante mí. Las ramas se dejan llevar al compás del viento. Un compás que se asemeja más a una caricia, a un tranquilo y dulce vaivén. Ellas hacen una reverencia y el baile comienza. Se mecen delicadas, casi coquetas. Adornadas de hojas verdes que sirven de trampolín a los traviesos pajarillos que a veces me visitan. Estos se posan en la repisa, permanecen inmóviles mirando a través del cristal, intuyen que les observo cada día. Que imagino historias, los susurros que el viento silba a las hojas y que determinarán su danza matutina.

Me maravilla que a pesar de tener sus raíces en el asfalto de una ciudad inundada de ruido de motores, de seres que pululan absortos en problemas cotidianos,ese pequeño mundo, visto desde mi ventana cada amanecer, rebosa vida, alegría y me llena de paz contemplarlo.
Al atardecer cambio de ventana, me dirijo a la ventana de mis sueños. Esta la descubrí mucho tiempo atrás, en ella he contemplado las más bellas puestas de sol. Desde allí solo se escucha el silencio de la huerta, roto solamente por gallinas y otros animalillos que habitan casas vecinas que se resisten al paso del tiempo.
Un hogar y dos mundos, Al oeste la calma, el atardecer, el silencio. Al este el ruido, las prisas, el asfalto y sobre todo la danza que me salva cada mañana.

Marisa




2 comentarios:

Marisa dijo...

Los que leíais mi otro blog supongo que ya conocéis esta entrada, la he querido rescatar intacta, misma foto (regalo de Antonio Engra), misma música. A veces me gusta rescatar los bellos recuerdos.

Saludos a todos y felices vacaciones.

PHERRO dijo...

Saludos Marisa.
No sabía que habías tenido otro blog.
Acá donde vivo, no hay huertos, pero en el patio de mi casa hay un cedro y en las mañanas y por las tardes, se llena de pajaritos trinadores, a veces, cuando no trabajo desde temprano, me despierta su canto, es reconfortante. Hermoso texto, cuídate mucho colega linda, luego nos leemos.