lunes, 13 de diciembre de 2010

Intermitencias


Intermitencias

La vida está plagada de ellas, yo misma aparezco y desaparezco del blog, del trabajo... Al tiempo vuelvo, y como ayer, las cosas siguen igual. La vida misma me parece un conjunto de intermitencias que contienen a otras como si de una matrioska se tratase.

El trabajo de taxista es una continua intermitencia en el hastío de las paradas, cada ocasión en que te alquilan se produce una intermitencia, unas veces agradable, otras menos. A veces intermitencias llenas de silencio incómodo, de ansiedad por llegar pronto a ver a los amigos, a la cita con el médico..Todas son iguales, tienen en común la prisa. Todas son diferentes, tanto como cada persona que sube al taxi.

Y entre tanta intermitencia un factor común, el conductor del taxi, silencioso espectador de la vida de los demás, sus carreras, sus prisas, sus agobios.

Ayer el noventa por ciento de las intermitencias tuvieron como punto de destino el tanatorio y uno se pregunta, ¿para eso corremos tanto?



6 comentarios:

Marisa dijo...

Hola tocaya, agradezco tu visita,
tu profesión se presta un poco
a ser como el diván del
psiquiatra siempre viviendo
otras vidas, llenandose de
múltiples sensaciones.
Espero que nos sigamos conociendo

Besos

José Antonio Pastor González dijo...

Bueno Marisa, hace ya unos años, después de vivir un situación personal muy difícil, comprendí eso que has sintetizado en tu última frase.

Desde entonces, cuando me agobio por algo, siempre intento relativizar las cosas, mirarlas desde muy arriba y, como un mantra, me repito "no tengas prisa: el mar te espera".

A mí me funciona.

PHERRO dijo...

Así es el asunto, creo.
Por eso pongo distancia cuando ruleteo, si el pasajero no inicia la charla, no abro la boca más que para preguntar a donde va, contesto las preguntas con monosílabos o con movimientos de cabeza y ya, estoy aburrido de hablar del clima, futbol, televisión o política, pocas veces he tenido alguna plática que se me quede grabada por varios días y personas pocas, las que he podido apoyar un poco en sus desdichas y de otras que no debo volver a subir cuando las vea por las calles otra vez, pues nada más andan buscando a quien joden.
En fin, así ando yo, Marisa, en la intermitencia. Como siempre un gozo grande leerte, cuídate Colega, que estés muy bien y te vaya mejor cada día, luego nos leemos.

Implicada dijo...

Cuál es la prisa? es una bella pregunta porque hace que uno se detenga.

Saludos.

Marisa dijo...

Gracias por vuestras palabras.

Anónimo dijo...

Hola,
De casuliadad he encontrado tu bolg y acabo de leer este pequeño artículo uqe has puesto. Que cierto y que forma más bonita de plasmar la vida a partir de las intermitencias.

Saludos de un chico que tiene una profesión muy diferente a la tuya pero que me planteo hacerme taxista porque me llama mucho la atención el trabajo que hacéis. Un saludo. Voy a seguir leyendo mas cosas ed las que has escrito.