domingo, 21 de noviembre de 2010

Un viaje cualquiera



Emprendo el viaje, éste me lleva del reino de la lluvia al reino del sol en apenas instantes. El arco iris me espera, ha decidido acompañarme, sabe que no me gustan los días grises y se muestra solícito a adornar el trayecto con sus colores. De nuevo me adentro en la oscuridad, en la fina lluvia que no cesa. Y me hago la misma pregunta que mi hijo pequeño me hacía hace unos días.

¿Se puede tocar el arco iris?

Físicamente no, desde luego, pero sentirlo tan cerca en un paisaje tan gris, ¿acaso no es una forma de tocarlo?


La conversación con mi clienta es bastante amena, de libros principalmente, pero ni eso consigue sacarme del ensimismamiento que me produce la desierta carretera a merced de los fenómenos naturales. El viaje se ha hecho corto, eso me dice ella, y así es. Podría seguir conduciendo hasta llegar al arco iris y adentrarme en sus luces.

Ya de regreso comienza a atardecer, es una suerte que no haya tráfico, pues la vista que el retrovisor me devuelve, me hace viajar a tiempos lejanos de mi niñez, donde no existen preocupaciones que enturbien la percepción de lo que nos rodea. Paradójico volver al presente viajando en el pasado. El retrovisor me muestra una imagen tan idílica que puedo percibir el olor del humo y el crepitar del fuego en las chimeneas de las dispersas y solitarias casas de campo.

Así, soñando despierta, llego a la parada justo para contemplar como una preciosa luna llena es engullida por una enorme nube negra que apaga todas las luces de la noche dejándola sumida en la mas absoluta oscuridad.

Mientras tanto, abajo, las luces verdes de los taxis libres se mezclan con las farolas de la estación de tren. El ir y venir de pasajeros arrastrando maletas con ruedas chirriantes se confunde con las animadas conversaciones de los taxistas que aguardan su turno.

¿Te quedas o te vas?

Me quedo (se me había olvidado parar el coche)

Fin del viaje.




9 comentarios:

José Antonio Pastor González dijo...

Apareces poco pero si es para sacar cosas tan buenas como esta merece la pena.

Un saludico chita!

PHERRO dijo...

Excelente descripción de un recorrido, el trayecto y su entorno, sentí que iba a tu lado en el Taxi, escuchando a Manolo.
Te admiro Marisa, pero debes escribir con más frecuencia, ya no te ausentes tanto tiempo de este espacio, ni te vayas a perder tratando de alcanzar el arcoiris.
Me gusto mucho viajar contigo.
Cuídate, que estés muy bien y te vaya mejor cada día Colega, espero abunde la chamba, luego nos leemos.

Marisa dijo...

Jose Antonio, un comentario así de ti, que manejas la escritura como te da la gana, es para enmarcarlo, o algo,jaja.

Un saludo chito!

Pherro, me alegro que te gustase, debes saber que la admiración es mutua. Lo de perderme, eso ya es prácticamente inherente a mi persona,jaja.

Cuídate tu también, saludos.

la MaLquEridA dijo...

¿Tocaste el arcoiris?, si se puede yo lo sé.

Marisa dijo...

No, Malque, no lo toqué. Muchas veces he estado muy cerca pero todavía no conseguí tocarlo. Temo que se rompa la magia.

Besicos

Implicada dijo...

hola Marisa,

qué buen viaje, y esas charlas inesperadas en el camino siempre llevan lo mejor de uno

=)

saludos, gusto en leerte

José Antonio dijo...

Hola Marisa... te he leído en el blog de Marco... y pensé: Hace mucho que no la leo...

En un cambio de blog... se me olvidó incluirte :(((

Ya te tengo de nuevo... Saludos y Salud!!

Marisa dijo...

Hola Implicada, gracias por pasarte por mi blog, me alegro que te haya gustado.

Saludos

Jose Antonio, no me extraña que se te olvidara incluirme...jaja, aparezco de vez en cuando solo. ¿Que tal Susy y las niñas en vuestra nueva vida?. Me parece super romántico regentar una librería.

Susy dijo...

Hola Marisa.Aqui me tienes de nuevo.Prometo visitarte más a menudo.Ahora andamos un poquitin liadospero no es tan grave,jaja.
Un beso y saludos a la familia.